Olvídense de los números; ya son historia. También pueden olvidarse del nerviosismo, las uñas mordidas, las patadas en el sofá o el sudor en el gimnasio; se han convertido en recuerdos. Es hora de celebrar, ya que Flamengo es el pentacampeón de la NBB, su cuarto título consecutivo. La temporada, que comenzó el 02 de noviembre de 2015 contra Bauru, fuera de casa, termina con la coronación del mejor equipo del baloncesto brasileño en la Arena Carioca 2, sede olímpica.
Hubo 41 partidos con 40 millones de "Olivinhas", "Jeromes" y la multiplicación de todas las estrellas del Orgullo Nacional. Con cada buena jugada de Marquinhos, Robinson, Rafa Luz, Rafa Mineiro, Ramon, Gegê, Mingau, Danielzinho, JP Batista o Marcelinho, la Nación estaba presente. Con cada grito o comando de José Neto, el espíritu y el compromiso tan característicos del rojinegro del Manto Sagrado explotaban.
La final no fue la excepción. Hubo mates, tapones y triples. Al subir el balón, los corazones se aceleraban y cada punto se anotaba al unísono. No hubo un solo momento en que se desvaneciera la esperanza. La táctica, la técnica y la determinación del Orgullo Nacional guiaron el camino hacia el trofeo, que felizmente residirá en Gávea.
Pero, sin olvidar el partido en sí, los dos primeros cuartos fueron extremadamente reñidos. Punto a punto, falta a falta, jugada a jugada, Flamengo y Bauru buscaron la ventaja. Aunque sin dudarlo, es cierto que el Orgullo Nacional se vio amenazado en la primera mitad. A partir del tercer cuarto, el campeón se impuso, tomó la delantera y la mantuvo hasta el final.
Mengão es el campeón de América, el campeón mundial y, una vez más, el primer pentacampeón brasileño. Las historias se repiten, porque esto es Flamengo.