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Algodón, la raíz del baloncesto rojinegro

El ídolo del orgullo nacional, Zenny de Azevedo, conocido como Algodão, será homenajeado en el partido entre Flamengo y Pato, por la NBB

por - ellos


El Flamengo tiene una larga historia en el baloncesto, marcada por ídolos y logros que contribuyeron a forjar la tradición ganadora del club. Nombres como Oscar Schmidt, Olivinha y Marcelinho Machado están inmortalizados en la memoria de la afición, cada uno con su propia importancia y legado. Pero antes que ellos, fue Zenny de Azevedo, conocido como Algodão, quien fue el primer gran ídolo del baloncesto del Flamengo. Pionero y jugador victorioso, sentó las bases para generaciones de estrellas y contribuyó a posicionar al club entre los gigantes del deporte en Brasil.

El viernes (28), cuando el Orgullo Nacional se enfrente al Pato Basquete en el Tijuca Tênis Clube, el equipo no solo lucirá su tradición y sus colores. En el dobladillo del Manto, un parche especial celebrará el centenario de Algodão, quien, de estar vivo, habría cumplido un siglo el sábado (100). Más que un homenaje, es un reconocimiento a quien sembró la semilla de un deporte ganador.


Oscar Schmidt, uno de los mejores jugadores de todos los tiempos y exjugador del equipo Mais Querido, se deshizo en elogios al hablar de su ídolo, el Mengão. "Cotton fue una de las personas más importantes en la historia de nuestro baloncesto; era un hombre. Hablé mucho con él; era una persona increíble. Uno de los mejores jugadores del equipo bicampeón del mundo, tuvo una gran influencia en las generaciones posteriores".

Algodão se unió al Flamengo en 1947. Durante su exitosa trayectoria, ganó 14 títulos estatales y fue testigo del dominio del club desde la cancha, con diez victorias consecutivas. También fue el primer atleta del Flamengo en ganar una medalla olímpica, al obtener el bronce en los Juegos Olímpicos de Londres de 1948, título que repitió en Roma en 1960. En 1953, formó parte del equipo que ganó el primer título internacional del club, el Campeonato Sudamericano en Antofagasta, Chile. Con la selección nacional, formó parte de la generación dorada del baloncesto brasileño, ganando el Mundial de 1959. Su historia no se trata solo de victorias, sino también de allanar el camino para nuevos tiempos e ídolos. 

Norminha, figura destacada del baloncesto femenino brasileño e hincha del Flamengo, vio de cerca a la estrella en Gávea. "Sentía una enorme admiración por Algodão; hacía maravillas en la cancha. Fue un jugador que me impresionó mucho cuando jugaba en el Flamengo. Su habilidad, su empuje, su deseo... Recuerdo que me dijo: 'Así es, Norminha, tienes que luchar, tienes que anotar, tienes que anotar. Así serás un gran jugador'".

Pasó el tiempo, llegaron nuevos jugadores y la semilla sembrada por Algodão creció y dio frutos. Hoy, Flamengo se enorgullece de ser una de las mayores potencias del baloncesto sudamericano, con títulos nacionales e internacionales. Cada trofeo alzado, cada canasta decisiva anotada, cada jugador que viste la camiseta rojinegra rinde homenaje a quienes lo precedieron.

Pedrinho, el jugador que más veces vistió la Regata Sagrada en la historia del FlaBasquete, jugó junto a Algodão y fue su entrenador, y lo consideraba un modelo a seguir. "Gran parte de mi deseo de jugar y defender al Flamengo se basaba en la pasión y el amor que Algodão tenía. Él encarnaba ese sentimiento y nos inculcó el deseo de ganar para nuestro querido equipo".

El viernes, cuando los atletas del Flamengo salten a la cancha, representarán el legado de Algodão, impreso en sus uniformes, reflejado en sus recuerdos y, sobre todo, vivo en la esencia del club. Algunos nombres trascienden el tiempo y forman parte de la historia. Algodão es uno de ellos.