Noticias

nota oficial

por - ellos
Tras el regreso del Mundial, el debate sobre el arbitraje ha vuelto a ocupar un lugar central en el fútbol brasileño. Y esto no es casualidad.

En los últimos años, la percepción de que un club en particular ha sido favorecido repetidamente por las decisiones arbitrales se ha consolidado entre los aficionados, los profesionales del fútbol y una parte importante de la opinión pública. Esta percepción no se debe únicamente a la rivalidad deportiva; también está respaldada por las estadísticas.

Un estudio de Statistical Spy, de ge, muestra que, desde la implementación del sistema VAR en 2020 hasta el Campeonato Brasileño de 2026, Palmeiras ha acumulado el mayor número de decisiones modificadas a su favor (65), el menor número de decisiones en su contra entre los principales clubes del país (47) y el mayor saldo positivo en el fútbol brasileño (+18). Además, lidera en el número total de intervenciones del VAR.

Las estadísticas de esta edición del Brasileirão siguen la misma tendencia. Palmeiras es el quinto equipo que necesita cometer más faltas para recibir una tarjeta amarilla (6,72 faltas por advertencia), mientras que sus rivales se encuentran entre los que reciben más tarjetas amarillas y rojas cuando se enfrentan a ellos.

Ningún dato por sí solo demuestra favoritismo. Pero las estadísticas acumuladas a lo largo de siete temporadas ayudan a explicar por qué este debate persiste y sigue siendo tema de conversación para todos los involucrados en el fútbol.

El comportamiento dentro y fuera del campo también merece reflexión. Se ha vuelto común ver a jugadores y cuerpo técnico rodeando a los árbitros, quejándose ostentosamente y presentándose como víctimas incluso tras faltas evidentes o un simple saque de banda. Una acción premeditada y coordinada.

Es importante reconocer las inversiones realizadas por la CBF (Confederación Brasileña de Fútbol) y los avances de la Comisión de Arbitraje en materia de capacitación, difusión del audio del VAR e implementación de nuevas tecnologías. Sin embargo, estas tecnologías no son las que hacen cumplir las reglas que, en última instancia, deciden los partidos. En el encuentro entre Vitória y Palmeiras, por ejemplo, las decisiones fueron tomadas por Alex Gomes Stefano en el terreno de juego y Marco Aurélio Augusto Fazekas Ferreira en la sala del VAR.

Son los árbitros quienes interpretan las jugadas, aplican las reglas y toman decisiones que pueden alterar la clasificación, influir en la lucha por el título, las plazas de clasificación y los descensos. Por lo tanto, también deben rendir cuentas cuando cometen errores graves, cuando se muestran pasivos ante la presión, incluso durante los saques de banda, y cuando no frenan la mala conducta sistemática, tal como lo estipula el reglamento. El reciente Mundial sirvió de ejemplo: árbitros y atletas, muchos de ellos jugando en Brasil, actuaron conforme al principio del juego limpio, y deberían hacer lo mismo aquí.

El fútbol brasileño necesita volver a centrarse en el juego en sí, en lugar de en el arbitraje. Esto solo será posible cuando los árbitros adopten criterios claros y dejen de premiar a los equipos que utilizan la presión constante como estrategia. Todos deben respetar las reglas, incluidos los árbitros.

El fútbol es pasión y un gran negocio. Por lo tanto, necesita la confianza de los responsables de hacer cumplir las reglas del juego.